El ejercicio del poder no ha sido nunca un
ejercicio fácil; a él se llega por dos razones: servir o ser servido, no hay
más. Las formas del ejercicio y del uso del poder han estado presentes a lo
largo de la historia humana en una permanente alternancia, abarcando ambas,
todas las formas de gobierno, además de haber dado lugar a la aparición y
desaparición de alianzas político-económicas con distintos periodos de
existencia, pero el fondo ha sido siempre el mismo.
Solares (2004)
afirma que uno de los mecanismos que permiten el desarrollo de una democracia
es la rendición de cuentas. Y nos ha quedado claro, que en la última década, en
el país, la rendición de cuentas, la transparencia y el derecho de acceso a la
información se han venido abriendo camino y avanzado, no sin reticencias, hacia
una consolidación que cada vez más ciudadanos reconocen como una institución
fundamental de la vida democrática.
Pero ahora nuestro andar requiere sólidos y contundentes pasos hacia la
apertura de los gobiernos, vinculada con una rendición de cuentas efectiva.
Rendir Cuentas; transparentar; hacer
visible a través de; anular la opacidad; exponer lo que debe ser expuesto;
descubrir lo oculto; develar lo velado y otras ideas a las que conduce la
acción a analizar que, cuando se trata de acciones de autoridades y de manejo
de recursos naturales y/o monetarios, la rendición de cuentas cobra importancia
vital porque repercute en toda la población, para bien o para mal, según el
propósito y resultado de las acciones. La reiteración de actos no claros de
parte de las instancias gubernamentales llevó a la necesidad de crear
organismos de vigilancia de personas, organizaciones e instituciones públicas para
tratar de garantizar la correcta, y legal, ejecución de las acciones que, por
ley, le corresponden a cada una en el marco de sus atribuciones.
Lograr el principio básico de la democracia: “el
gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, sigue siendo el motor
explícito o tácito de toda lucha y movimiento social, haciendo que las dos
partes del binomio hagan lo que deben hacer, cuando lo deben hacer y como lo
deben hacer, el pueblo y el gobierno siguiendo una misma dirección, con un
mismo propósito, sumando esfuerzos, resolviendo los problemas que a diario se
presentan, sean de origen interno o externo, analizando causas y proponiendo
las soluciones más convenientes.
Sin rendición de cuentas en propósitos y acciones,
todas las metas fracasan; el individuo, el grupo o la sociedad entera pierden
si la rendición de cuentas no es el fundamento de su pensar y el de su hacer.
A la rendición de cuentas se ha asociado con la
democracia por situaciones más teóricas y prácticas, porque una monarquía y
hasta una dictadura puede ser
absolutamente honestas y transparentes, mientras que muchas de las
"democracias" han llegado a límites insospechados de corrupción.
Qué bien que haya instituciones de fiscalización,
de transparencia, qué mal que sean necesarias; qué bueno que dichas instancias sean
(o pretendan ser) organismos autónomos, qué mal que hayan sido creadas por
instancias gubernamentales y no por ciudadanos designados por la población de
entre sus miembros más preparados, que llenen los requisitos necesarios para la
tarea específica que deben cumplir.
Falta mucho por hacer, quizá casi todo, pero debe
partirse de un principio, y ese ya está. Su visión periférica capaz de abarcar
todo el espectro que le corresponde vigilar para que cada nivel de gobierno,
desde su depositario, haga lo que debe de hacer, como lo debe de hacer, y
cuando lo debe de hacer.
Sin
duda, la rendición de cuentas abona al ejercicio de la democracia.
Coincido contigo en que el primer paso ya se dio y que la rendición de cuentas abona en demasía a la democracia, solo agregaría que es esencial para el sistema democrático que la sociedad participe y exija a sus gobiernos rendición de cuentas, en la medida en que la ciudadania se interese más en este tipo de temas, se podrá contar con sistemas que funcionen de una mejor manera ya que difícilmente quienes gobiernan darán los pasos necesarios por si solos, sobre todo en sistemas "democráticos" como el de nuestro país, en donde este tipo de cambios representa un rompimiento de paradigmas que por comodidad han permanecido así durante varios años. Saludos.
ResponderBorrarNeftalí, tus reflexiones son muy interesantes, permiten distinguir que si bien estamos creando instituciones propias de la democracia para combatir la corrupción y fortalecer la confianza, ello no ocurriría si no existieran actos deshonestos. Desafortunadamente la democracia es una sistema imperfecto, el cual conlleva la existencia de diversos problemas que debemos combatir. Tienes razón, quizá existen monarquías honestas, en las que el pueblo guarda absoluta confianza y por ende, la rendición de cuentas y la transparencia no tendrían que figurar. Saludos cordiales.
ResponderBorrarNeftalí
ResponderBorrarCoincido contigo en que la rendición de cuentas incide en la población tanto para bien como para mal, en una sociedad como la nuestra que cada día se interesa mas por la vida política del país creo que este punto en cada elección de gobernantes de los tres niveles de gobierno se ven reflejado, ya se por el voto a favor del partido que durante su permanencia en el poder trabajo en beneficio del interés social o por el voto de castigo por el partido que no lo hizo de esta manera.
Saludos